¡Plaf!

por Deddie Almodóvar Ojeda

-¡Sí, vamos a comprarle inmediatamente otro balón! Yo pongo otros cinco duros.

Pero el niño no soportaría de nuevo la soledad entre sus compañeros de escuela. El balón además de haberlo convertido en su esclavo, logró convencer a los demás de ser más significativo que el verdadero clamor del niño gordo.

Se secó las lágrimas, y se soltó la correa que aguantaba sus pantalones.

-No quería que bajara vivo, y sin embargo subió mucho más rápido de lo que yo pensé.

Escaló la baranda del puente, e imitó el sonido de su balón al caer al agua.

 

 

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También puede ver:  «Ese niño gordo a quien sus padres compraron un balón» de Manuel Pilares.

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